Reinando sobre Ginebra
Y eso que no es fácil quitarle protagonismo al potente chorro de agua del Jet, o la deliciosa vista de Ginebra desde el puente de Montblanc, pero es que la bella mole de la Catedral de Saint Pierre se impone, desde la distancia, sobre el conjunto de la ciudad, encaramada en lo más alto de una de las colinas sobre las que se fundó la antigua Genava romana.
Como romano era el antiguo santuario sobre el que se levantó, para intentar eliminar su simbología pagana, y del que aún quedan restos que podemos visitar bajo la mismísima iglesia junto con restos de anteriores edificios religiosos que le precedieron.
La fachada es inmensa cual templo romano, rematada por dos torres ( una de ellas restaurada por completo), creando una especie de espejismo arquitectónico que sólo ocurre cuando en medio del laberinto de casas del casco antiguo de una ciudad encontramos un templo realmente grandioso, como por ejemplo Santa María del Mar en Barcelona.
Del interior, sencillo pero impresionante, desnudo tras la reforma del protestantismo que eliminó esculturas y altares, me quedo con la capilla de los Macabeos, con su profusa y colorida decoración del siglo XIX, en el más puro neogótico, y que se complementa con unas delicadas y coloridas vidrieras. Es imposible no comparar esta capilla con la Sainte Chapelle de París, ya que salvando las diferencias, las similitudes son muchas y muy grandes.
Hubiera completado mi visita si la torre no hubiese estado cerrada. Subir los 157 escalones y contemplar la estupenda vista de Ginebra y del lago Leman, seguro que bien vale el esfuerzo.
Será para otra ocasión..


