grandísima coctelería y mejor gastrobar
Vas caminando hacia el destino, una coctelería de la que te han hablado maravillas. A unos pocos metros de llegar, algo a a la izquierda llama tu atención, son las escaleras de la Iglesia de Santa Bárbara, una maravilla que merece, por lo menos, un par de minutos de contemplación. Estamos en la calle Bárbara de Braganza y ya hemos llegado a nuestro destino, Le Cabrera.
Según traspasas la puerta eres consciente de que algo especial va a suceder durante esa tarde-noche. El ambiente del sitio es distinto, el aire es especial, el aroma es diferente al de casi cualquier bar. Es la misma sensación que sentí al entrar en Del Diego (otra coctelería que no te puedes perder). Y de repente, dos plantas, en la que estamos que ofrece una barra con mucho encanto y una baja en la que observamos la posibilidad de sentarnos en mesas pequeñitas y, de nuevo, con mucho encanto. La decisión no es fácil, venimos a tomar un gin & tonic y un cóctel, pero eso de "Gastrobar" hace que nos decidamos a bajar las escaleras.
Elegimos una de esas mesas tan acogedoras de las que hablaba, tenemos gente cerca pero el volumen de la música (muy buena, por cierto), hace que cada cual esté a su bola, disfrutando de su cóctel y no del palique del de al lado. Comenzamos a leer la carta, y el sudor de nuestras frentes empieza a desaparecer, cada vez estamos más cómodos, ya estamos en disposición de decir que EL SITIO MOLA MUUUUUUUUCHO! Ofrecen un montón de cócteles y desde el primero momento sientes que pidas lo que pidas te va a gustar, notas esmero, te sientes cómodo. ¡Andá, qué sorpresa! El camarero ha llegado con dos vasos de agua y unas patatas fritas, ¡qué detalle! Donde vivo yo el agua es mala, muy mala, esta está buena, muy buena (luego nos explica que lleva hierva buena y limón).
¡Vamos a pedir! Le pido consejo al camarero, le digo que quiero probar una buena ginebra, un buen Gin & Tonic, que me recomiende (esperando que me traiga la típica excentricidad con frambuesas, lima por todos lados y demás). También pedimos un cóctel que luego resulta ser un total acierto, se llama Tom Collins (ginebra, sour mix y soda). Llega mi Gin & Tonic y la gran sorpresa, viene con Schweppes. Efectívamente me ha traído lo más original que tiene, mola! La Ginebra que trae es inglesa, muy aromática según me cuenta y según compruebo minutos después. Esta, me dice, es perfecta para combinar con Schweppes (nada de Fever Tree). Está impresionante, buenísima, la mejor que he tomado, se llama "Sipsmith". El Tom Collins está para tomarse 4, nos tomamos 2. Más tarde pido otro Gin & Tonic, esta vez Tanqueray Rangpur con Fever Tree, este más duro pero igualmente refrescante y recomendable. Es entonces cuando nos entra algo de hambre y decidimos probar con el Tartare y con unos buñuelos de bacalao, OTRO ROLLO, en serio, de muchísima categoría ambos platos. Muy escasos, precio elevado pero impresionantes ambos.
En resumidas cuentas, un rincón que no puede faltar ni en tu ruta del Gin & Tonic ni en la del Cóctel, un rincón 10.


