Volver a Roma y enamorarse
¿Quién ha ido a Roma y no ha visto la Fontana de Trevi? Pues yo, según las fotos, solo vi la mitad de la fuente y es por culpa de la cantidad de gente que siempre se aglutina frente a ella. Eso se debe a que lo que más me interesó de Roma además de la exageración de increíbles obras de arte (que te hacen pensar “Roma, ya podías compartir un poco”) fue el fenómeno social de esa concentración de turistas en cada plaza, cada calle y cada esquina. Eso me permitió durante toda la visita jugar a ¿Dónde está Wally? Te propongo buscarme a ver si me encuentras. Una pista: Llevo una camiseta blanca en la cabeza a modo de turbante.
Si crees en lámparas maravillosas lo pasarás bien en la Fontana de Trevi. En su estanquecillo guarda un montón de dinero que la gente tira al tuntún. Yo me puse detrás a ver si me caía una moneda para comprarme un gelatti pero me gritaron y me dijeron: “¡Eh tú!, estás coartando la felicidad de los tiradores” ya que lanzando una moneda para atrás dos cosas les iba a suceder: volver a Roma y enamorarse. Total, que allá donde fueres haz lo que vieres, ¿no? Me uní a tal tradición que consideraba bastante absurda y, efectivamente, esas dos predicciones se han hecho realidad… ¡Por solo 5 céntimos!
La Fontana, una preciosa fuente de la que ya hable hace muy muy poco. Solo quiero compartir este vídeo ilustrativo. Roma es para mi un centro de inspiración y creatividad al que hay que ir por lo menos una vez cada 24 meses... Por ejemplo.

