Roberto Gonzalez
Dinero y Modernismo
Antes de que llegara la fiebre urbanística sin razón y sin gusto que se apoderó de España con la aparición del progreso y la era moderna y que parece que aún se resiste a abandonarnos, los edificios eran obras de arte en si mismas, a veces con un hilo conductor de tipo cultural o religioso y otras simplemente debidas al buen gusto del mecenas la institución que ordenaba levantarlos.
Eso es lo que ocurrió con la sede de la Caixa de Sabadell, localizada en pleno barrio histórico, que goza de una salud estupenda gracias a las continuas obras de mantenimiento y la savia humana de la que parece nutrirse.
Seguro que con esa idea de perdurabilidad la concibió, a principios del siglo XX, Jeroni Martorell. Una maciza fortaleza para una caja de ahorros, que otorgara imagen de seguridad, confianza y al mismo tiempo tuviera un componente artístico que suavizara ese carácter frío y racional que debían y deben tener los bancos.
Para ello construyó un edificio de líneas rectas en su estructura pero pleno de alegorías y florituras que acogiera la sede del banco, una biblioteca y un salón de actos para la siempre inquieta y culta sociedad de Sabadell.
Las columnas y capiteles se adornan con temas vegetales, florales y figuras que representan empleos tradicionales, como el segador, el panadero, la campesina y la encajera, la costurera,la hilandera, el alfarero y el forjador. El frente busca impresionar con figuras más grandes, motivos simbólicos de la hucha y el libro, que representan el ahorro y la cultura, el trabajo y la virtud.
Curiosas son las gárgolas en forma de langosta e impresionante el trabajo de forja de las rejas de ventanas y puertas.
Está comprobado pues que la belleza no está reñida con la seriedad y la austeridad, ¿verdad?.
Leer más



+2