Anselmo Arnelas Sánchez-Manjavacas
Una ciudad adecuada para perderse y perder el norte.
Sus playas majestuosas te llevan a una tranquilidad inmensa, para comer en un restaurante bien y de todo bueno en todos, y luego comer buenos helados y sus churritos típicos de azúcar, y ver la ciudad después un poco to acogedor.