El fin de semana que fui a conocer...
El fin de semana que fui a conocer Braga me alojé en el hotel Carandá, un 3 estrellas que no estaba mal, y bastante bien situado. La verdad es que fue el hotel que mejor relación calidad-precio parecía tener de cuantos miré por internet; nos salió muy barato, 19€ por persona y noche, con el desayuno buffet incluido, a pesar de ser el puente del Pilar (claro, que allí no era festivo...).
Llegamos sobre las 11 de la mañana, y tuvimos que esperar unos 10 minutos para que nos asignaran habitación, pues aún no estaba preparada, pero al final nos dieron una triple (había reservado una doble), supongo que porque fue la primera que les quedó disponible. La habitación, por tanto, era bastante amplia, con tres camas de 90 cm y una buena mesa escritorio. El armario no era empotrado, y ese sí que me pareció bastante pequeño pues mediría 1 metro. La tele también era pequeña y estaba colgada de un soporte en la pared (decían tener canal satélite, pero no lo sé porque ni siquiera la encendí). El mobiliario, sin ser nada del otro mundo (se veía bastante corriente) no estaba mal, funcional y en líneas modernas. La habitación se encontraba perfectamente limpia, pero había un extraño olor como a cañerías que no sé de dónde provenía, pues en el baño no lo había... El suelo estaba enmoquetado, y había aire acondicionado con un termostato de esos de ruletilla para que lo regulases a tu antojo; eché de menos la neverita para tener al menos una botella de agua fresca, ya que hizo muy buen tiempo y estábamos a 32ºC en la calle. El cuarto era muy luminoso ya que una de las paredes era toda de ventanales. Lo malo es que las ventanas eran correderas y por la noche (era día de elecciones) se oía bastante ruido, y tampoco tenía persianas, sino esos foscurit que dejan pasar toda la luz en cuanto amanece. La cama no me gustó demasiado, el colchón era de muelles y se hundía bastante en cuanto te sentabas (prefiero las camas duras).
El cuarto de baño era muy amplio, con una gran bañera de pared a pared, inodoro, bidé, y una encimera de mármol con lavabo encastrado, bastante grande donde podías dejar el neceser. Los amenities eran inexistentes, únicamente una pastilla de jabón en el lavabo, y un dispensador de gel colgado en la pared de la bañera; lo que sí había era secador de pelo de mano. El agua caliente salía rápido y con suficiente presión, pero no me gustan las cortinas, hubiera preferido mampara. Tampoco le vendría mal un poco más de iluminación.
En la planta baja, junto al mostrador de recepción y los ascensores, había varias máquinas expendedoras de café, bebidas frías, y algunas chucherías tipo patatas fritas, frutos secos... A mano derecha se pasaba a un pequeño salón de televisión, en el que había un ordenador con conexión a internet (anunciaban wifi, pero era sólo en esta zona, y de pago: 3€/hora o 12€/día completo). A continuación había una pequeña barra de bar y la sala de desayunos.
El desayuno era hasta las 10 de la mañana, pero uno de los días bajamos a las 9.30 y ya no reponían las cosas (no había pan de molde para hacerte una tostada, ni vasos limpios para servirte un zumo). Aunque aparentemente había lo normal (zumo, café, tostadas, algo de fiambre, algo de bollería, cereales, piezas de fruta y yogur), me pareció con poca variedad y de calidad bastante corriente. O sea, simplemente pasable, aunque como yo siempre desayuno lo mismo y poca cantidad, no tuve grandes problemas.
En cuanto a la situación, se encuentra en una de las calles principales y comerciales, en la Avenida Central, pero como es bastante larga no es que estuviera en el puro centro, pero se iba perfectamente andando en 10 minutos. De la misma cadena es el hotel Turismo Braga, que se encontraba prácticamente al lado y es de 4 estrellas, así que allí tenían el parking, pero no me hizo falta ya que por la calle posterior del hotel encontré aparcamiento sin problema (es una zona un poco rara, ya que la mayoría de calles no tienen salida). Ah! Cuidado con aparcar debajo de los árboles porque son de estos que sueltan ese liquidillo pegajoso que te deja el coche hecho un asco, yo tuve que buscar un túnel de lavado :S También en el hotel Turismo tenían las salas de conferencias, el restaurante y la piscina exterior (que podías usar si eras cliente del Carandá).
En resumen, un 3 estrellas bastante corriente, pero que para su precio resultó bastante bien. ¡No se pueden pedir peras al olmo!
Justo enfrente se encuentra el Centro Comercial Granjinhos, donde podéis comer bien, y a un precio realmente módico (6€) en el Restaurante Pingo Doce, ubicado en el hipermercado de la planta sótano.


