Cuando vas llegando a Buitrago se ve...
Cuando vas llegando a Buitrago se ve desde la carretera su silueta, perfilada por los torreones del alcázar-castillo y su muralla, que recorre el contorno del pueblo.
Es impresionante imaginar como en otras épocas los pueblos dependían de tener unas buenas edificaciones de protección para seguir sobreviviendo, y poder enfrentarse a los ataques con unas mínimas garantías de victoria. En las murallas hay colocados unos maniquíes que hacen las veces de vigías, y puedes imaginarte un poco mejor como debía ser el ambiente en esa época.
Subimos hasta la altura de los maniquíes y fuimos, por unos segundos, los encargados de vigilar al invasor; ese día, una lluvia leve pero persistente.


