Un sueño centenario hecho realidad!!!
Cuando corría el año 1908 un visionario ingeniero brasileño llamado Augusto Ferreira Ramos (1860/1939) pensó en construir un teleférico, más conocido como bondinho en portugués, sus coetáneos pensaron en que era poco menos que una locura, un emprendimiento imposible de llevar a cabo.
Las palabras locura e imposible eran “imposibles” de aceptar por parte de Augusto Ferreira Ramos que emprendió otras obras que también fueron descalificadas en su momento. Su idea fue tomando fuerza y plasmándose en dibujos y croquis hasta que con la ayuda financiera de ilustres familias de la alta sociedad a la que pertenecía, pudo finalmente plasmarlo en hechos e inauguró el de madera pintada de amarillo en el año 1912 convirtiéndose desde entonces en un ícono de Río de Janeiro. Hoy recorriendo este lugar lleno de la historia de este visionario, vemos su imagen esculpida en bronce con su sombrero y su moñito, tal la moda de su época, mostrando con orgullo los inicios de su gran obra.