El mudejar portugués
Sintra está dotada de belleza, de armonía, pero sobre todo de color, de arte y de historia. Entre todos sus tesoros destaca, por su antigüedad y singularidad, el impoluto Palacio Nacional que los lugareños rebautizaron como el Palácio de Vila (palacio del pueblo).
Si como en mi caso, llegas a Sintra en tren, casi de rebote y una vez sales de la estación, caminas con una sensación de mariposas revoloteando por el estómago, no te preocupes, es normal. Desde que llegas a esta romántica ciudad este sentimiento no te abandona ;-).
Sintra te enamora a primera vista y luego es difícil olvidarla, y el Palacio Nacional no es más que el primer trozo de un suculento pastel que, poco a poco vas saboreando y que jamás, jamás, llega a empachar.
Situado en el corazón de la Vila Velha (centro histórico), es mencionado por geógrafos árabes allá por el siglo X y su construcción se debe a la necesidad de tener una residencia para los alcaldes moros de Lisboa. En el S XII y tras la conquista de los reyes cristianos, se convierte en la residencia real de los reyes portugueses hasta la declaración de la república.
La visita transcurre a lo largo de tres edificios donde una sucesión de patios, fuentes, estancias, y sobre todo, azulejos, nos adentra en un mundo de diferentes épocas, desde la múdejar hasta la manuelina. Es curioso ver arte múdejar fuera de España, pero lo más importante es disfrutar de los pocos palacios mediavales de origen musulmán que se conservan en el país vecino.
Clasificado como Patrimonio Mundial por la Unesco en el 1995 junto a otros lugares de la sin igual Sintra, su visita es IMPRESCINDIBLE. Nosotras aprovechamos la tarjeta Lisboa Card de 48 horas que incluye la visita a innumerables lugares de la capital y alrededores, si no hubiera sido por ello, Sintra no estaría en mi baúl de rincones. Siempre lo diré, me encantan estos descubrimientos casuales, no planificados;-)
Ojo!, las vistas más espectaculares al Palacio las encontraréis desde el Castillo de los Moros, y sobre todo, no perdáis detalle de los azulejos, del arte manuelino y de la espectacular cocina del palacio con sus características chimeneas blancas que otorgan un aire distinto a este increíble Palacio de origen moro.
En mis favoritos de Portugal!


