Bueno, bonito y barato
A 50 metros del hotel donde nos alojábamos, el Hotel Palazzo Zichy, descubrimos este restaurante, de exótica y extravagante decoración mezcla asiática, india e incluso mexicana. Al principio nos pareció el típico sitio para turistas donde nos iban a dar de comer malamente y caro pero como estaba muy cerca del hotel y estábamos cansados de la jornada de pateo por la ciudad decidimos cenar en él. La verdad es que nos sorprendió bastante, buen ambiente, buen servicio y lo más importante, buena comida a precios casi irrisorios si los comparamos con los de Madrid.
El restaurante tiene una terraza cubierta en invierno muy agradable y un espacio interior igualmente agradable y cómodo. Tiene hasta una especie de escenario donde supongo que en algún momento habrá actuaciones en directo, pero nosotros no presenciamos ninguna.
La carta es una mezcla de platos típicos húngaros y platos internacionales, hay mucha variedad y para todos los gustos, cosa que se agradece porque no siempre nos gusta la comida típica del país al que viajamos. El salmón buenísimo, acompañado con una original salsa de limón y la carne estupenda también, la ternera sobre todo. Muy bien presentado todo, te entra muy bien por los ojos y te sabe mejor.
Como nos gustó el primer día, repetimos otra noche y esta vez pedimos un plato especial que lo sirven para dos personas (te lo indica en la carta), lo llaman Vital y resulta ser una gran fuente con varios tipos de carnes cordero, pollo, cordón bleu, croquetas, arroz y patatas. Todo buenísimo. Después del contundente plato pedimos un postre cada uno y decidimos que si volvíamos compartiríamos el postre porque nos fue imposible terminarlos y eso que somos de buen comer.
Para que os hagáis una idea del precio, la cena, acompañada de medio litro de cerveza cada uno, la cuenta no superó al cambio los 30 euros ninguna de las dos noches. Muy barato para la buena calidad y el buen servicio que ofrecen. Muy recomendable.


