Una cena imborrable en mi vida.
Una de las mejores razones para ir a Estepona, un trato fantástico especialmente del dueño.Un gusto para el paladar con cocina novedosa usando ya lo tradicional fusionándolo. Nos dejamos guiar por las sugerencias del dueño, lo mejor que podeis hacer cuando lo visiteis.Y naturalmente no te vas a ir sin probar su dorada a la sal, exquisita!! nada más llegar nos recibio el dueño nos hablo muy educadamente y de forma cercana, hasta el mismo nos preparado el mejor aceite con pan que he probado. Tomo un plato le puso aceite virgen extra, vinagre de vino extra, sal y pimienta(todos los ingredientes estaban sobre nuestra mesa) y con pan artesano(hecho en horno de leña) a mojar pan...buenisímo!!. De echo más tarde le pedimos a un camarero que nos lo hiciese(y nada que ver con el sabor y el toque del dueño.)Me sorprendio gratamente el dueño del local, una persona tan humana, tan buen profesional y tan buen trato a sus clientes.
De echo era tarde en la noche y se puso a cenar, en el interior del local, pues al ser veranito estábamos en la terraza, el interior para estas fechas, pues observe que dejaba de comer y venia a ver que todo iba fenomenal, una sonrisa en su cara que trasmitia su alegría, de echo nos dijo os invito a una copa la que deseen era mi cumpleaños, Chivas...lo que deseasemos.
Curiosamente al pedir el postre, mi pareja pidió tarta de helado de menta con chocolate, no me gusto nunca ese sabor, sin embargo probé un poco y sabia tan bueno que terminé pidiéndome ese postre para mí.
En este restaurante, disfrute de una cena deliciosa, de un trato fenomenal y además conocí a una muy buena persona con una calidad humana, que no se ve de formal tan rápida.
Hablamos de nuestras creencias e ideas, me enseño él personalmente su restaurante, el recibidor con un piano antiguo de su familia que emigro de Europa del Este y viven en Tetuan. Sobre el piano fotos muy antiguas de sus familiares su bisabuelo...y más.
Muchos detalles de una persona que valora mucho a su familia, él se considera gaditano, con su acento aunque es sefardi de ahí el nombre del restaurante "LA menorah"( el candelabro de 7 brazos que representa los arbustos en llamas que vio Moisés en el Monte Sinaí, un símbolo muy antiguo y simbólico para los hebreos.)
Me mostró sus salones decorados con muebles antiguos de época de su familia heredados, las tres gracias, unas bellas esculturas de garzas negras y buena variedad de cuadros, los más repetidos de pintores cubanos. Tras la cena y pasear por su restaurante terminamos causalmente hablando con frases de Einsteins, para mí fue una cena imborrable.
Desde aquí doy las gracias a todo el personal de LA MENORAH y a su dueño, es una de esos lugares que a nadie deja indiferente de una forma muy grata.


