Como un blanco mar
La primera vez que estuve en el Valle del Jerte accedí a través de Plasencia, la floración de los cerezos ya había pasado.
En tantas ocasiones habia oido la maravilla y singularidad de aquel paisaje blanco con los cerezos en flor que me prometí visitarlo algún día en su pleno apogeo. Para ello me fui informando día a día del nivel de floración.
Cada día publican el porcentaje de floración alcanzada. Recomiendo informarse por que además la floración no se produce todos los años en las mismas fechas y se extingue en pocos días.
Mi segunda visita al Valle la hice de norte a sur, es decir empecé por arriba desde la Sierra de Gredos en Ávila. Allí se halla el Mirador del Valle puesto que empieza precisamente allí.
Desde el Mirador, desde lo alto se divisa un casi infinito manto blanco que lo configuran los cientos de miles de cerezos en flor, se trata de un auténtico espectáculo, deleite para la vista y para el olfato. ¡ qué bien huele todo el Valle impregnado de la fragancia de la floración !
Es un paisaje realmente magnífico, el Valle va desde las estribaciones de la Sierra de Gredos hasta Plasencia. El Valle presenta una configuración en fforma de V.
Cuenta con un micoclima, inviernos moderados y veranos con temperaturas suaves y con un nivel de precipitación medio alto, clima ideal para el cultivo de los cerezos. Climatología parecida a la que ofrecen algunas regiones del Japón en las que también se cultivan los cerezos.
A parte de los cerezos el paisaje del Valle ofrece también otro tipo de vegetación, castaños, robles, arbustos de espliego o lavanda, romero, etc.
Mi consejo seria ir bajando desde Tornavacas, donde se halla el Mirador. Unos 45 kilómetros hasta Plasencia, en el transcurso del camino se pasa por las poblaciones de Barredo, Cabezuela del Valle, Jerte, El Tormo, Cabrero, Castañar, Pionar, Valdastillas, Plasencia
Todo e l Valle está organizado en cooperativas donde los agricultores centralizan su comercialización, ésta va destinada a los mercados de las principales ciudades del país, también a diferentes vías de exportación.
El curso del rio Jerte, que es de donde toma el nombre el Valle, ofrece bellos y bravos paisajes como la Garganta del Infierno con abundantes saltos y cascadas.
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